
Reformas fiscales digitales para una economía mundial justa e ilustrada
La digitalización de la economía mundial ha traído enormes beneficios en términos de eficiencia y conectividad, pero también ha planteado retos considerables para el sistema fiscal internacional. En esta contribución, analizaremos el informe de la OCDE “Addressing the Tax Challenges of the Digitalisation of the Economy”, que propone soluciones pragmáticas para abordar estos retos, examinando también informes y análisis del FMI, la Tax Foundation, CASE, The Brookings Institution y PIIE.
El informe de la OCDE se basa en un análisis en profundidad de las tendencias económicas y fiscales, así como en una amplia gama de datos y hechos. Se centra en dos pilares principales: la distribución de los derechos de imposición y la introducción de un impuesto mínimo global. Otras fuentes, como el FMI y la Tax Foundation, confirman que estos dos pilares son esenciales para abordar los retos fiscales asociados a la digitalización de la economía mundial.
El primer pilar pretende modernizar las normas de reparto de derechos fiscales entre países para tener en cuenta la creciente digitalización de la economía. Las propuestas de este pilar permitirían asignar una mayor parte de los beneficios a los mercados en los que las empresas tienen operaciones significativas, incluso sin presencia física. Este planteamiento no sólo es justo, sino que también responde a las preocupaciones de las distintas partes interesadas, incluidos los gobiernos, las empresas y la sociedad civil. Los estudios de casos de CASE y PIIE muestran que en algunos países se han aplicado con éxito reformas similares, lo que refuerza la credibilidad de este enfoque.
Según el informe de la OCDE y el análisis del FMI, los beneficios de las empresas multinacionales digitales se registran a menudo en jurisdicciones de baja tributación, lo que reduce los ingresos fiscales de los países donde estas empresas llevan a cabo actividades económicas reales. Las propuestas del primer pilar se basan en indicadores clave como las ventas, los usuarios activos y el valor de los datos generados en cada país para determinar una distribución justa de los derechos fiscales.
El segundo pilar se centra en el establecimiento de un sistema impositivo mínimo mundial. El objetivo es garantizar que las empresas multinacionales paguen un nivel mínimo de impuestos, independientemente del país en el que operen. Esto ayudaría a combatir la evasión fiscal y la competencia fiscal perniciosa, al tiempo que proporcionaría una solución viable a los retos fiscales internacionales. Informes de la Tax Foundation y The Brookings Institution apoyan esta propuesta, destacando la importancia de un impuesto mínimo global para garantizar un sistema fiscal justo.
Un indicador clave para apoyar esta propuesta es el tipo impositivo mínimo efectivo (METR), que se está negociando actualmente entre los países miembros de la OCDE. Este tipo garantizaría que las empresas multinacionales paguen los impuestos que les corresponden, reduciendo así los incentivos para deslocalizar los beneficios a jurisdicciones de baja tributación.
Es esencial subrayar la importancia de la cooperación internacional en la aplicación de estas propuestas. La OCDE ha desarrollado este programa de trabajo en colaboración con los países del G20 y otras jurisdicciones para garantizar un sistema fiscal internacional justo y eficaz para todos los países y contribuyentes afectados. La cooperación también se destaca en informes del FMI y de The Brookings Institution, que subrayan la importancia de un esfuerzo coordinado para atajar la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios.
Al abordar las posibles críticas o preocupaciones sobre las reformas propuestas por la OCDE, es importante señalar que algunas partes interesadas consideran que las propuestas pueden no ir lo suficientemente lejos como para abordar los problemas sistémicos de la fiscalidad internacional. Otros temen que la aplicación de las reformas sea compleja y difícil de coordinar entre países. No obstante, los éxitos logrados en el pasado en materia de cooperación fiscal internacional, como el intercambio automático de información fiscal, demuestran que se puede avanzar cuando los países colaboran estrechamente.
En conclusión, las reformas fiscales propuestas en el informe de la OCDE son una respuesta pragmática y equilibrada a los retos creados por la digitalización de la economía mundial. Las fuentes adicionales revisadas, incluidos los informes del FMI, Tax Foundation, CASE, The Brookings Institution y PIIE, añaden validez y credibilidad a las propuestas. Las propuestas sobre la asignación de derechos de imposición y la introducción de un impuesto mínimo global, apoyadas por indicadores clave, tienen el potencial de responder a las preocupaciones de las distintas partes interesadas, al tiempo que promueven la cooperación internacional en materia fiscal.
Aunque los retos a los que nos enfrentamos son complejos, es crucial que sigamos trabajando juntos, con un enfoque colaborativo e integrador, para garantizar un sistema fiscal que se adapte a las realidades económicas cambiantes y beneficie a todos. También debemos tener en cuenta las críticas constructivas y las preocupaciones planteadas para garantizar una aplicación satisfactoria y equilibrada de las reformas fiscales internacionales.
Fuente :
1. “Afrontar los retos fiscales de la digitalización de la economía “Enlace